sábado, 16 de mayo de 2009

Nostalgia del vacío

Sabido es, querida Mar —si tradición apócrifa no miente, querido Jorge—, que Música II desapareció para que un día Ariadna amaneciera pensando en otras ausencias no menos mortificantes que la de Teseo, y porque solo la perfidia podía sacarnos del ensueño y movernos a dar cuerpo a la nada, como tú nos propones, fingiendo ignorar con femenil disimulo que ningún Baco acudirá ya en nuestro socorro. Te confesaré mi secreto: yo vi Música II, y lo olvidé, para que tú pudieras anhelar síntesis inconciliables y Jorge desayunar chilaquiles. Pero si quieres, preguntaré a quienes también lo vieron, o si lo prefieres, al fuego purificador. Convocaré todas las almas. Prometo enterarme, en tanto que nuestro Jorge, catador de aceitunas y existencias, nos ofrece sus vidas mínimas.

No hay comentarios: